10 tipos de terapia psicológica con mejores resultados


Tipos de terapia psicológica

Cuando te formas en el ámbito de la psicología, te enseñan, entre otras cosas, métodos de terapia psicológica, esto con el fin de adaptarte al paciente y ayudar a resolver su problema de una forma más eficaz.


Sin embargo, a pesar de la diversidad de ofertas terapéuticas, no todas las formas de psicoterapia han demostrado ser igualmente eficaces; algunas cuentan con mucha más evidencia empírica a su favor, extraída de años de investigación sobre los efectos que tienen sobre los pacientes.


Sin embargo, algunas de ellas han demostrado mejoras significativas en pacientes, por lo que a continuación, te diremos cuáles son las 10 terapias psicológicas con mejores resultados:


10 tipos de terapia psicológica con mejores resultados


1. Terapia Cognitivo Conductual


La Terapia Cognitivo Conductual es una de las terapias psicológicas que más se usan en la actualidad. Este modelo terapéutico pertenece a lo que se conoce como segunda generación de las terapias de la conducta, y se caracteriza porque considera que los patrones anormales de conducta tienen su origen en la existencia de una serie de esquemas y procesos de pensamiento distorsionados y disfuncionales, que junto a los patrones de conducta aprendidos causan un gran sufrimiento al paciente.


En concreto, desde esta propuesta se entiende que para generar cambios terapéuticos es necesario intervenir tanto en los hábitos y rutinas observables como en los esquemas de pensamiento que dan forma a nuestra manera de interpretar las cosas y de plantearnos objetivos.


Así pues, el objetivo de este tipo de terapia es modificar las creencias, pensamientos y hábitos disfuncionales con una serie de técnicas cognitivas y conductuales. Por ejemplo, el entrenamiento en habilidades sociales, las técnicas expositivas, el modelado o la reestructuración cognitiva, entre otras.


2. Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness


Si anteriormente he dicho que la terapia cognitivo conductual pertenecía al grupo de terapias llamadas de segunda generación, la Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (MBCT, por sus siglas en inglés) se considera una terapia de tercera generación. Estas terapias se centran en el diálogo y el contexto funcional de la persona, y buscan la aceptación y la actitud no enjuiciadora como manera de mejorar la salud emocional de las personas.


El MBCT fue desarrollado por Zindel Segal, Mark Williams y John Teasdale, como un programa de ocho semanas para la prevención de recaídas en pacientes con depresión, el estrés emocional y la ansiedad. Combina ejercicios de meditación y atención plena con el aprendizaje de habilidades de la terapia cognitiva, como la detección e interrupción de patrones desadaptativos de pensamiento que llevan a sufrir depresión o ansiedad.


3. Terapia Dialéctica Conductual


Esta aproximación psicoterapéutica pertenece a la categoría de las Terapias Cognitivo Conductuales y fue diseñada específicamente para intervenir en casos de Trastorno Límite de la Personalidad, en cuyo tratamiento se ha mostrado muy eficaz. Combina elementos del Mindfulness con las herramientas de la psicología cognitivo-conductual (en las que se basa la mayor parte de esta propuesta) y estrategias de gestión de la angustia.


4. Terapia de Aceptación y Compromiso


La terapia de aceptación y compromiso también pertenece a las terapias de tercera generación, y pretende crear una vida plena y llena de sentido para el paciente, aceptando el dolor como algo normal. Tiene su origen en la Teoría del Marco Relacional (RFT) y presta mucha atención al lenguaje y la cognición.


Por tanto, entiende el lenguaje como algo que tiene un potencial positivo para el ser humano, pero también puede crear mucho sufrimiento. Se centra en el autodescubrimiento y la clarificación de valores como elementos imprescindibles a la hora de hacer terapia. Asimismo, se cuestiona lo que está social o culturalmente aceptado, porque causa en el paciente un intento de control sobre sus eventos privados y le causa un gran sufrimiento.


5. Terapia Sistémica


La terapia sistémica se emplea sobre todo para los problemas familiares y de pareja (aunque también en individuos), pues es un enfoque más holístico e integrador, que tiene en cuenta las relaciones entre los miembros de un grupo. Por eso, un terapeuta sistémico puede trabajar con varios miembros de la familia al mismo tiempo o con una pareja, aunque también puede intervenir solo en una persona, si bien la terapia se seguirá centrando en el ámbito de las interacciones personales.


La terapia se centra en las relaciones dentro de la familia y la pareja, y observa cómo éstos interactúan y cuáles son sus estilos relacionales y sus patrones de comunicación teniendo en cuenta los distintos sistemas que componen su contexto. Además, se fundamenta en la corriente constructivista, lo cual significa que pone mucho énfasis en la manera en la que se construye significado a partir de las experiencias personales.


6. Terapia Breve


La terapia breve surgió gracias a la terapia sistémica en la década de los 70. Fue en esa época cuando esta última comenzó a aplicarse para tratar a un individuo solo, sin que estuviera presente toda la familia. Esta forma de terapia es un modelo breve, simple, pero efectivo, que permite que las personas se empoderen frente al cambio gracias a una serie de procedimientos y técnicas. La idea es no emplear unos esfuerzos y un tiempo en algo que podría tener una solución más rápida.


7. Psicoterapia interpersonal


La psicoterapia interpersonal es un modelo terapéutico ideado por Klerman, Weissman y colaboradores, y se basa en el análisis crítico de los elementos sociales que influyen en el desarrollo de psicopatologías. Trabaja sobre las conexiones entre los síntomas y los problemas interpersonales actuales, tales como problemas en las relaciones.


El foco de atención de esta forma de terapia son las relaciones sociales actuales y cómo las expectativas dentro de estas relaciones pueden estar causando síntomas patológicos en un paciente.


El tratamiento implica resolver problemas de relación o encontrar nuevas relaciones o actividades como compensación.


Se ha mostrado especialmente eficaz a la hora de intervenir sobre casos de bulimia y de trastorno por atracón, así como en la depresión mayor. Una variante de esta, llamada Terapia Interpersonal y del Ritmo Social, se utiliza para tratar pacientes con Trastorno Bipolar.


8. Biofeedback


Técnicamente, el biofeedback no es tanto una forma de psicoterapia como una herramienta utilizada en psicoterapia y que, además, tiene un uso más amplio. De todas formas, es uno de los recursos más valiosos que pueden utilizar los psicólogos a la hora de intervenir en ciertos problemas.


Su aplicación es relativamente simple: consiste en hacer que la persona sea consciente, en tiempo real, de los procesos psicológicos o fisiológicos que están teniendo lugar en su cuerpo. Es decir, se crea un bucle percepción - reacción - percepción que facilita que la persona ajuste su comportamiento (en parte, de manera involuntaria) a lo deseable, para volver a estar en equilibrio.


El biofeedback se ha mostrado especialmente eficaz para tratar casos de dolor crónico.


9. Entrenamiento en técnicas de relajación


En muchos casos, una buena parte de la utilidad de la psicoterapia depende del modo en el que la persona aprenda a gestionar sus emociones y a regular su estado fisiológico. En este sentido, el entrenamiento a través de las técnicas de relajación es muy versátil, ya que se puede aplicar en casos de dolor crónico, fobias y muchas clases de Trastornos de Ansiedad.


Por otro lado, hay que tener en cuenta que los problemas de ansiedad son muy frecuentes y que con gran facilidad son capaces de contribuir a la aparición de otras alteraciones de la salud mental. Así pues, esta herramienta terapéutica puede ser usada para prevenir varias situaciones que desgastarían el bienestar


10. Terapia de reminiscencia


Este tipo de psicoterapia es muy utilizada para tratar casos de demencias y enfermedades neurodegenerativas que afectan a la memoria y se encuentren en las etapas iniciales. Por ejemplo, es muy eficaz en pacientes con enfermedad del Alzheimer, ya que ayuda a frenar los síntomas (en el sentido de que ralentiza su avance).


Su papel es consolidar el auto concepto y reforzar los procesos mentales vinculados con la sensación de identidad propia, estimular el lenguaje y mejorar la autoestima.

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Referencias bibliográficas:

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Huhn, M.; Tardy, M.; Spineli, L.M. (2014). Efficacy of Pharmacotherapy and Psychotherapy for Adult Psychiatric Disorders A Systematic Overview of Meta-analyses. JAMA Psychiatry, 71(6): pp. 706 - 715.

Wampold, B.E.; Flückiger, C.; Del Re, A.C.; Yulish, N.E.; Frost, N.D.; Pace, B.T. et al. (2017). In pursuit of truth: A critical examination of meta-analyses of cognitive behavior therapy. Psychotherapy Research. 27 (1): pp. 14 - 32.

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